domingo, marzo 16

vergüenza nacional

No quiero hacer de este blog un espacio de protesta, tornarlo aburrido, aunque admito que me no me resbala la realidad en absoluto, de hecho, estoy bastante involucrada en muchas cosas que tal vez ni te imaginas si me lees por acá. Admito, debo, que a veces este blog peque de ganso. Pero estoy indignada.

Ayer no fue un día guau óptimo en general, pero particularmente por este famoso hecho futbolístico, o no tanto, más bien, salvaje, que conmocionó mucho. Y no sé si salvaje porque el salvaje no mata por una camiseta de fútbol. Tampoco voy a relatar la circunstancia puntual, porque ya es más que sabido que aunque no me atraiga el fútbol, estoy metida por la gente que me rodea, más todavía viviendo a la vuelta del club, con padre exdirigente y esas cosas. Nos hicimos mala sangre por la familí, y ya.

Lo que me brotó tuvo lugar mientras llevaba a mi Minni Winnie Cooper al vet. Tocaba Bob, y claro, mundo de gente (y mirá que pensaba que no iba a traer a nadie). La vete (como dice Pao) de Alberto queda sobre la perpendicular a Rivadavia, y es una arteria importante de ingreso al club. Ahí había un muchacho parloteando con los poli que ahora andan en bici motocross (son en extremo graciosos) y mi apá me dice "pobre flaco, está medio croto y le piden documentos" (esto surge porque posta estaban pidiendo documentos por ahí cual época milica). A los minutitos volvemos a pasar, y resulta que el chabón estaba acomodando autos! Ya sé que no es nada nuevo, pero loco, me harté! En bici coima-cross, no da. Me estaba mandando (con petit kittie a cuestas) para preguntarle al cuidacoches cuánto les tiene que tirar, pero apá me frenó. El hecho anterior fue un 95% culpa de ellos, y a las dos horas esto. Too much en un mismo día. Y vengo acumulando unas cuantas desde hace bocha.
Agotada me tienen, tremendo.

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